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El impacto de la revolución feminista en la cama: los varones se cuestionan

La sexualidad se ve permeada por los cambios de época y los efectos se perciben en la cama. Las disfunciones sexuales, la falta de deseo, los desencuentros en ese plano tienen origen, en muchos casos, en la revolución femenina actual. Especialistas consultados mencionan patrones que se repiten en relación a varones que se sienten perdidos en un terreno en donde tenían control y centralidad absoluta. Ahora, y aunque muchos no quieran, se ven obligados a salir de esa comodidad que les brindaba lo aprendido acerca de cómo ser varón en la intimidad y cómo tratar (o destratar) a una mujer.

El psicólogo de la UBA Alejandro Viedma señala: "En el pasado el no de la mujer era traducido, por muchos hombres, por ni o por sí, lo que hacía que no respetaran el deseo de las mujeres. Los varones se manejaban dentro de una zona de confort, incluso en lo sexual. Hoy, en cambio, no puede desestimarse el no de una mujer, un hombre no puede hacerse el distraído sobre los intereses, gustos y ganas de ella, lo que hace que se sienta presionado a responder a ese deseo femenino que a muchos avasalla".

Sin mencionar el nombre real del paciente, Viedma cita algunas frases que recuerda de uno de los varones que lo consultan: "Ahora que las minas están fortalecidas hay que cuidarse, se pasan de rosca, se van al otro extremo y los tipos no sabemos cómo actuar. Ante una mujer así yo a veces no puedo, más de una vez tuve una pérdida de erección". El terapeuta, que trabaja hace más de 15 años con estos temas, observa: "Al descender la omnipotencia masculina e, inversamente proporcional, subir el poder femenino, la primacía fálica ya no queda exclusivamente del lado de los varones: el poder, las decisiones, los no y los sí también pueden ser portados por las mujeres y a eso hay que aprenderlo, incorporarlo y aceptarlo".

La sexóloga Sandra Magirena, especialista en ginecología, considera que lo que ocurre en este tiempo es que la mujer se empieza a visibilizar como persona integral, en un modelo más igualitario en la sociedad. "El movimiento feminista actual implica un reposicionamiento de la conducta sexual, es decir, se cuestionan las masculinidades tradicionales", dice. "Se piensa en el encuentro entre los cuerpos de una manera integral; la genitalidad forma parte central del despertar del erotismo, pero entran en juego todos los sentidos", aclara.

El psicoanálisis durante mucho tiempo se centró en la Teoría falocéntrica que pensaba que la mujer estaba carente porque no tenía un falo; ahora la construcción de la sexualidad se hace desde otra mirada y en la consulta los sexólogos tratan de salir de lo coito-céntrico, que, por ejemplo, no permitiría pensar la sexualidad entre mujeres o entre adultos mayores.



"Vemos en el consultorio que hay hombres que no saben qué hacer, porque temen actuar en la relación de manera que no guste", dice Magirena. Como contraparte, las mujeres jóvenes se quejan de que los hombres no tienen una actitud participativa en el juego erótico y muchas todavía sienten que, si son ellas las que proponen juegos o platean alguna conducta más jugada, pueden llegar a ser vistas como raras, como mujeres amazónicas", dice, para dar cuenta de esa actitud "demasiado zarpada" según la mirada masculina tradicional. Las mujeres más grandes, en cambio, transitan una realidad diferente: muchas, recién en el descubrimiento de sus propios deseos, históricamente negados en un vínculo.

La licenciada en psicología y sexóloga clínica Denise Regadío también nota en la consulta indicios de este nuevo lugar que ocupa la mujer respecto del placer. "Ya no acude al consultorio el hombre en busca de una solución individual a problemas como eyaculación precoz o falta de erección, sino que llega la pareja, lo que deja ver que el acto sexual es un tema de dos, independientemente de la disfunción", dice. "En segundo lugar, hay un notable aumento de la consulta por anorgasmia y falta de deseo impulsada por las mujeres, que sienten el derecho al goce como algo que les incumbe también a ellas y están en esa búsqueda".

Regadío trae a modo de ejemplo su experiencia como coordinadora de reuniones de tupper sex desde hace ocho años. "La búsqueda de la igualdad se traslada también al mundo de los sex toys. La mujer ahora entiende al placer y la sexualidad como parte de la salud y lo habla sin tantos tabúes", dice. "Ya no es para complacer a otro, como subyacía en la mayoría de las parejas heterosexuales en las que parecía que el ámbito sexual era una tarea más como tantas otras de la mujer".

Aclara que también este cambio afecta a los hombres, que cada vez ponen menos resistencia a la inclusión de un juguete sexual, lo que implica "dejar de lado el machismo que muchas veces se leía por lo bajo a través de frases como 'conmigo es suficiente', 'no necesitamos nada extra', 'yo puedo complacerte en todo'. Hoy la mujer tiene el poder de decidir, de proponer y es el hombre el que adopta un rol más pasivo, por llamarlo de alguna manera, y acepta nuevas formas de placer, saliéndose del lugar egocéntrico de pensar que es el único que puede proporcionar el goce sexual".

La sexóloga señala que los más elegidos por las parejas son los anillos vibradores, ya que al no tener forma fálica los hombres los aceptan con más facilidad. Romina, de 43 años, hace 16 que está con la misma pareja; cuenta que después de tantos años juntos se le ocurrió incorporar un "vibro", como lo llama. "A mi pareja no lo seducía mucho la idea. El es de los que piensan que con él alcanza; sin embargo, compré un anillo para parejas, como algo no tan invasivo y que lo incluía a él en el juego. Los dos nos sorprendimos: yo no conocía esa sensación y él se excitó muchísimo al verme a mí. A partir de ahí, incorporamos juntos otro sex toy", dice.

Adrián Helien, médico psiquiatra y sexólogo clínico, se centra en el impacto que tiene en los varones este tiempo de feminismo que alza las banderas de la equidad y de la autonomía de los cuerpos. "Lo que se está derrumbando y no puede sostenerse más es la cultura binaria y patriarcal hegemónica y, con ella, un montón de aspectos que tienen que ver con la conformación de las identidades masculinas", dice. Esas nuevas construcciones identitarias incluyen, también, nuevas maneras de acercarse, de intimar que no son tan simples de modificar.

Jaime, de 41 años, recién hoy se anima a contar una experiencia con su exnovia. "En medio de una noche de sexo sacó un consolador y empezó a masturbarse. Me impactó porque me sentí dejado afuera y pensaba: ¿Precisa eso para excitarse? ¿No le alcanza lo que tengo yo? Hasta me pregunté qué sería lo próximo: ¿Y si me propone incorporar a otro tipo? Yo pensaba: me muero", dice y se ríe por su ocurrencia. Los chistes que circulan entre varones revelan una tensión que oscila entre risas y preocupaciones.

Helien, que trabaja hace 33 años en temas vinculados a la sexualidad, explica por qué a muchos varones heterosexuales les cuesta tanto este proceso de gestación de nuevas masculinidades. "Los varones hemos sido criados en esta cultura patriarcal que nos encorseta y nos enferma: el que no puede fallar nunca, que tiene que poder con todo, que lo importante es la cantidad; toda esa serie de mandatos masculinos son los que sustentan estas identidades patriarcales que muy de a poco están cayendo", observa.

Los especialistas consultados enuncian el porno como una propuesta que entorpece la deconstrucción hacia el camino de la igualdad en la intimidad. "Muchos mensajes que conforman la identidad sexual masculina siguen ligadas al porno binario, heterosexista y patriarcal. Esa sexualidad que proyecta la pantalla es absolutamente deshumanizante y es lo que contribuye a problemas en la intimidad, a disfunciones sexuales, a montones de exigencias que tenemos que trabajar profundamente los varones porque no conducen al placer", explica Helien, quien aclara que cada persona tiene su propio mapa del placer o del erotismo y cada uno debería contactarse con esa subjetividad profunda.

En esta dirección, Diego Gómez, psicólogo especializado en sexualidad, con experiencia en la coordinación de talleres para varones interesados en revisar aspectos del patriarcado que los atraviesan, marca que "el porno está haciendo estragos en las subjetividades masculinas (como dominadores) y femeninas (como un paradójico empoderamiento en la subordinación), transformando el terreno de la sexualidad en otro campo de violentación, de poder y de disciplinamiento sobre ellas". Como contraparte, al varón le impone exigencias, un "ideal" imposible de alcanzar que genera adicción, desensibilización y distorsión sexual. Explica que la pornografía contribuyó a confundir libertad sexual con la promoción de la violencia contra feminidades, ya que se desentiende del placer femenino.

Psicólogos y sexólogos hablan de avanzar hacia una libertad sexual genuina, la de seguir el propio deseo. Propone Helien: "Lo que tenemos por ganar los varones es también una relación sexual más equitativa y más libre en cuanto podamos cambiar esta educación sexual en la que fuimos formateados. Tenemos por ganar una nueva sexualidad, vínculos eróticos más auténticos con nuestras parejas".

Para Viedma "este escenario no es tan pesimista ni dramático para los hombres: ahora tienen la posibilidad de relajarse, de no tener que demostrar lo que antes se autoimponían frente a las mujeres". Sostiene que eso va de la mano de deconstruir ese tipo de masculinidad que presionaba fuertemente al varón para ser el cazador, el dador, el que tenía que estar 'siempre listo' para todo.

El desafío es gozar de una relación sexual más equitativa y más libre; es decir, más sana. Muchas mujeres están marcando ese camino.

Por Verónica Derma | La Nación

VII Jornada de Sexología y Diversidad Sexual

El viernes 5 de octubre en la Fundación Sanatorio Güemes se llevó a cabo la VII Jornada de Sexología y Diversidad Sexual, organizada por Conciencia Humana en la Salud bajo la dirección del Dr. Adrián Helien y la Dra. Sandra Magirena.

Como cada año y con cupo completo de asistentes, renombradxs profesionales de diversas áreas de la salud se dieron cita para intercambiar y abordar distintos aspectos de la sexología clínica y la diversidad sexual.

En esta edición estuvieron presentes la Prof. Lic. Silvina Peirano (Diversidad funcional: Los sustantivos de la (otra) sexología), el Dr. Adolfo Casabé (Medicación oral y terapia sexual: ¿buenas o malas compañías?), el Dr. Hernán Navarro, abogado, fundador y presidente de Grooming Argentina (Ciber bulliyng y grooming: Sensibilización y Concientización) y la Lic. Paula Moreno (Intervenciones en situaciones de explotación sexual infantil).

El Dr. Adrián Helien junto con la Dra. Sandra Magirena, llevaron adelante el desarrollo de la primera mesa “Cuestionando la Sexología”, y abordaron la temática “Diversidad Sexual en sistema de salud: Cuerpos e identidades trans en la consulta (Helien) y El cuidado de la salud de los cuerpos no binarios (Magirena)”.

El panel de Experiencias clínicas estuvo a cargo de SaSa Testa en un Conversatorio sobre Drag King y experiencia no binaria de género; y la Lic. María del Carmen Rodolico y la Lic. Liliana Castro del Equipo del Hospital Durand (GAPET), quienes compartieron con lxs asistentes el trabajo que realizan en el Grupo de apoyo a niñxs y adolescentes trans y sus familias.

En el cierre de la Jornada tuvimos el lujo de contar con la presencia de la actriz Raquel Ameri, quien se pone en la piel de Alan en la conmovedora obra Millones de segundos, y el autor y director Diego Casado Rubio.

El clima afectuoso que se generó durante la jornada acompañó un momento único de aprendizaje e intercambio de experiencias e ideas entre disertantes y asistentes. Un espacio que año a año se afianza como un clásico en la formación de lxs profesionales de la salud y la educación.

Agradecemos profundamente a todxs lxs que se sumaron a la propuesta de construir una nueva sexología: humana, abierta e inclusiva de la diversidad.

¡Esperamos reencontrarnos en próximos eventos!

Dr. Adrián Helien | Dra. Sandra Magirena










Sueños y desafíos de la infancia trans

Niñas y niños cuya autopercepción no coincide con su genitalidad llevan a un proceso de aceptación -propia, de madres y padres, de la sociedad-, nada sencillo, pero siempre enriquecedor. Las consultas con profesionales se multiplican. 

"Yo soy, yo soy, yo soy", repetían las voces infantiles en el salón angosto con pisos de madera. Dos ventanas dejaban entrar la luz tibia del sol. La ronda giraba y el mantra iba subiendo el tono mientras los pies golpeaban el piso. "Más fuerte", arengaba Victoria Lagos, profesora de expresión corporal de la asociación Infancias Libres. Y las vocecitas agudas seguían, "yo soy, yo soy, yo soy", se potenciaban, subían cada vez más para que ese "yo soy" latiera, como rezaba la consigna, "al ritmo del corazón". El final del ejercicio fue un grito colectivo con muchos nombres superpuestos. Identidades secretas que salían, por fin, a la luz. Ese día, Guadalupe gritó bien fuerte Guadalupe y se empezó a reír. Seis años, el pelo rubio por los hombros, el short celeste y la remera de volados. Volvió a su casa feliz. Cuando su papá le regaló un diario íntimo de Soy Luna, se dibujó sin ropa, con el pelo muy largo y los genitales de varón. "Soy Lupe y soy trans", escribió.

Hubo una época en que Guadalupe tuvo otro nombre; uno que ahora ni ella, ni sus padres, Silvia y Sebastián, quieren recordar. De los berrinches, en cambio, sí se acuerdan. Y de la dermatitis que ardía y picaba y no se iba pese a las cremas y la ropa de algodón. Sebastián y Silvia cuentan que su hijo estaba siempre callado, tenía broncoespasmos, dormía mal, comía lo mínimo. Un día le regalaron un disfraz de Superman, pero solo usó la capa de pollera. Con cada torta de cumpleaños, un llanto distinto: no quería Cars, ni jugadores de fútbol, ni siquiera a los Minions. "Apenas sabía hablar cuando me contó que había soñado que era una nena", dice Sebastián, médico traumatólogo. "Me contó que en el sueño había usado un vestido y, cuando me lo contaba, tenía una sonrisa tan grande que yo no sabía qué hacer". Junto con su mujer, también médica, consultaron a las maestras del jardín de infantes a ver si habían conocido algún caso parecido. "Pensé que teníamos un nene gay. No entendíamos la diferencia entre género y sexualidad", se reprocha Sebastián. En la casa nadie dormía, todo era un caos. Más tarde llegaron los psicólogos, la terapia de pareja, la terapia familiar. Angustiado, Sebastián habló con el área de salud mental del hospital donde trabaja, pero como su hijo tenía 4 años, las respuestas era siempre las mismas: "Es muy chico, esperen, esto no quiere decir nada".

Pero sí quería decir. Al menos eso le explicaron un tiempo después los médicos del equipo interdisciplinario del hospital Durand, solo con ver los dibujos en los que Guadalupe se autorrepresentaba. "Lxs niñxs trans son niñxs en lxs que la identidad de género (es decir, la forma en que se autoperciben) no coincide con el sexo asignado al nacer", explica el doctor Adrián Helien, coordinador del Grupo de Atención a Personas Transgénero Gapet (adultxs, adolescentes y niñxs) y autor del libro Cuerpxs equivocadxs. El doctor pide expresamente que su discurso se escriba así, con la x que engloba un plural fuera de cualquier división binaria. Y agrega: "Al nacer se nos asigna un sexo y una identidad basada en la biología. En lxs niñxs trans, esa asignación no coincide con la identidad de género. Pero es importante aclarar que lo expresan de manera persistente, coherente e insistente a través del tiempo. En los seres humanos, el género define la identidad por sobre la biología. Entonces, si nació biológicamente varón, pero se autopercibe mujer: ¡es mujer! Lo mismo sucede con las mujeres biológicas: si se sienten varones, son varones. La ley de identidad viene a apoyar esta realidad. Esto es un aspecto humano normal, pero llama la atención porque solo una minoría de niñxs lo presenta y por la enorme ignorancia que tenemos al respecto". ¿Qué les aconsejaron a Silvia y Sebastián estos médicos? Algo más simple de lo que ellos se habían imaginado: que le dijeran (a su hijo) que lo iban a amar más allá de la ropa o el largo de pelo que quisiera tener. Y entonces ellos, que hasta entonces no se habían animado, que no querían cometer errores o incitar a algo que no sabían si era correcto, lo sentaron a la mesa y le dijeron una frase que fue el principio del cambio, mejor dicho, de la transición: "Te vamos a respetar siempre".

El caso de Guadalupe se parece al de los otros 35 niños y niñas que hoy se nuclean en la asociación Infancias Libres, creada por Gabriela Mansilla, madre de Luana, la primera niña trans que obtuvo su DNI en la ciudad de Buenos Aires a los 6 años de edad. En 2013, su caso fue pionero y recorrió el mundo. Gabriela tuvo mellizos varones, pero antes de cumplir el primer año de vida uno de ellos empezó a dar señales de que no estaba bien. Lloraba mucho. Se le caía el pelo. Se golpeaba la cabeza contra la pared cuando lo obligaban a vestirse como nene o cuando no lo dejaban bailar como Bella frente a la película de Disney. Terminaba robándole remeras a Gabriela y usándolas como vestido. Entre las primeras palabras que dijo, hubo cuatro que su mamá nunca olvidará: "Yo nena, yo princesa", le dijo. Tenía dos años.

En esa época, Gabriela no era activista ni experta en cuestiones de género; era un ama de casa del conurbano profundo que vendía pizzas y que solo quería que su criatura se dejara de lastimar. Así que aguantó que su marido la abandonara, que en el barrio los vecinos de toda la vida le quitaran el saludo, que no le quisieran vender ropa de nena, que los médicos pediatras de los hospitales públicos las humillaran (a ambas) en cada visita. Aguantó todo para que Luana fuera Luana. Y logró, con el asesoramiento de Valeria Pavan, coordinadora del área de salud de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), que su hija hiciera su propio camino de transición y tuviera un DNI con su nueva identidad. Con la llegada de Luana, en 2011, la CHA inauguró un universo nuevo de acompañamiento, porque hasta ese momento solo trabajaba con jóvenes y adultos. "Habíamos escuchado recuerdos infantiles, pero no habíamos trabajado directamente con niños -cuenta Pavan-. Lo que me llamó la atención es que por primera vez encontré una madre que escuchaba lo que su hija le decía sin responder con violencia. Gabriela se comprometió a acompañar a su hija, y se puso al hombro el objetivo de que los derechos fueran para todos los niños y niñas". Hoy, la asociación Infancias Libres, que hace menos de un año Gabriela fundó con sus padres y hermanos para ayudar a quienes vivan algo similar, pasó de nuclear ocho familias a 35. Y no son los únicos. Según datos de la Secretaría de Infancias y Adolescencias Trans y sus Familias de la Federación Argentina GLBT, creada en 2016, en el lapso de dos años se acercaron 80 familias, entre las cuales hay niños y niñas trans de entre 2 y 5 años. En conjunto con Casa Trans y el hospital Pedro de Elizalde les ofrecen acompañamiento psicológico y encuentros de diálogo para intercambiar experiencias. Desde el hospital Durand, en tanto, aseguran que la edad de la primera consulta actualmente descendió por debajo de los 18 años y que por esa razón el año pasado crearon el equipo que atiende niños, niñas y adolescentes. Desde entonces, es la consulta que más creció y hoy acompañan a 50 pacientes en este rango de edad. ¿Por qué hasta hace poco nada de esto existía? ¿Es la infancia trans un fenómeno reciente? "Nosotros tenemos una encuesta del Grupo de Atención a Personas Transgénero que indica que la gran mayoría se descubrió trans en la primera infancia: el 88% antes de los 10 años y el 67% antes de los 5", detalla el doctor Helien. Pero nadie estuvo ahí para escucharlos.

Armar red

Hoy, a Gabriela Mansilla su casa de Merlo le quedó chica como sede de la fundación y busca nuevo lugar. Allí tienen encuentros de diálogo, clases de expresión corporal, acompañamiento terapéutico. Cada día le escriben de diferentes provincias; de otros países, también. "Los padres llegan a mí muy angustiados. Algunos sienten alivio cuando hablan conmigo; otros en cambio se enojan, no me quieren escuchar", cuenta desde el living de su casa, el mismo donde días atrás escuchó durante cuatro horas a una madre de la localidad de Mercedes que no dejaba de llorar por lo que acababa de confirmar, por todo lo que se venía a partir de ese momento. "Llegan acá con miedo, con vergüenza, con culpa y con muchos prejuicios. Yo abrazo a los padres, pero no les abrazo sus prejuicios. Les digo la verdad. ¿Qué preferís? ¿Acompañar desde ahora a tu hijo o hija o abandonarlo y que se te suicide antes de llegar a los 35?", dice con tono firme, la convicción de alguien que ya lleva peleando demasiado tiempo. Sobre la mesa hay dibujos que dejaron Luana y su hermano mellizo, Elías. No tocar, reza el cartel escrito con marcadores de colores y caligrafía infantil sobre una cajita cerrada. Desde el cuarto llegan sus risas. "No te puedo mostrar, son unos tesoros que trajeron del patio", bromea Gabriela.

"Ante la situación de un hijx trans, la aceptación es la mejor opción -plantea el doctor Helien-. Primero, porque todos necesitamos ser validados en nuestra identidad, luego porque no es una enfermedad, y porque la aceptación salva vidas en esta temática. Hay trabajos científicos que nos dicen que el rechazo familiar multiplica por ocho el riesgo de suicidio en personas trans y por seis el riesgo de depresión. Lxs niñxs son muy vulnerables en su primera infancia, necesitan de la aceptación y del amor de sus padres, tanto como del alimento. Muchas veces, los familiares que los tienen que proteger son los que los niegan, discriminan o ejercen violencia. Cuando hay un niñx trans, los que tienen que salir del closet son los padres".

Silvia y Sebastián tuvieron reacciones distintas con respecto a la aceptación. Silvia sintió alivio. Por fin podía darle una muñeca a su hijo; podía dejarlo vestirse como quisiera y verlo sonreír sin sentirse culpable. Sebastián, en cambio, se debatía con él mismo. "Yo quería una explicación científica, hacerle un estudio genético, que hubiera un protocolo a seguir... Primero, pensé: ¿por qué me pasa a mí? Yo, la víctima. Pero nunca fui yo la víctima de nada, era Lupe, que no la podíamos escuchar ni entender". Con ayuda de Silvia salió de ese lugar y empezó a asumir, a aceptar. En la transición de Guadalupe, sin embargo, tuvo un período de depresión. Un duelo, en realidad. Porque él sabía que iba a pasar, pero pensó que iba a ser más tarde, en el paso al secundario. "Sucedió antes", dice con voz calma. Por eso el duelo, porque de un día para el otro el hijo con el que él se proyectaba jugando al fútbol desde que estaba en la panza de Silvia ya no estaba más. "Lo que pasa es que los proyectos son de la persona, no míos, y esa persona sigue existiendo. Se trata de entender que cambian las proyecciones o los proyectos, y entonces el duelo es más corto, más simple, por eso ahora estoy en otra etapa".

Bárbara Magarelli, coordinadora de la Secretaría de Infancias y Adolescencias Trans y sus Familias, es la madre de Mauro, el primer varón trans en haber obtenido el DNI en la ciudad. Ella asegura que los hijos siempre dan señales, pero los padres tienen que poder escuchar. En su caso fue una frase muy concreta, algo que le dijo su hija antes de llegar a los 9: "Mamá, voy a cagar a palos a la cigüeña. Me trajo nena y soy varón". Bárbara recuerda el abrazo y el silencio posterior a esa charla. Quería decir algo, pero no sabía qué. Estaba shockeada. Primero vio un documental de infancias trans; después se puso a buscar en internet y así conoció a otra madre de un niño trans en Japón, de la que se hizo amiga y con quien todavía habla por WhatsApp. "Lo único que sabía era que lo iba a acompañar. No sabía cómo, pero no lo iba a dejar solo". Cuando su marido se enteró, llegó un nuevo problema: por más que quisiera aceptar el camino de la transición, no podía llamar en masculino a quien, hasta entonces, había sido su "nena", su "reina", su "beba". Quería, pero no podía. Entonces le empezó a decir Facha. "Mi marido cambió el 'reina' por el 'facha', fue lo que pudo aceptar en ese primer momento y después le quedó como apodo", cuenta Bárbara. "El nombre Mauro era el de mi papá. Lo elegimos juntos. Parece simple, pero es tan complejo... Yo por nueve años la llamé como nena, cuesta de un día para el otro cambiar el nombre, por eso digo que hay que tenerles paciencia a los padres. Permitirles que se equivoquen. Siempre les aconsejo lo mismo cuando vienen a Casa Trans en busca de ayuda: busquen un sobrenombre, un apodo, algo que para empezar les resulte más fácil. Está bueno que los padres se involucren en la elección del nombre, vuelve a nacer un hijo para vos, con su verdadera identidad".

Tal vez, uno de los principales objetivos de Infancias Libres sea enseñarles a los niños y niñas trans (y a sus padres) a querer sus cuerpos como son. Un objetivo complejo que obliga a salir de la lógica binaria (hombre/mujer) y busca que, desde pequeños, entiendan la diferencia que existe entre nociones como género, genitalidad y orientación sexual sin recurrir necesariamente a tratamientos de hormonización u operaciones de reasignación de sexo. "Ese es uno de mis grandes miedos con Luana, que ya está cerca de la adolescencia. Nosotros apuntamos a la aceptación, ese es el trabajo que queremos hacer desde acá", dice Gabriela, que nunca olvidará la tarde en que se desesperó porque vio que Luana se quería arrancar el pene. Ese día decidió explicarle que podía ser una nena y tener genitales masculinos; decirle, en sus propias palabras, aquello que teóricos como Judith Butler llevan años tratando de difundir: que el género, el "ser hombre" o "ser mujer" es una construcción cultural. La decisión final, en última instancia, siempre será de Luana.

Hay una diferencia fundamental, clave a la hora de abordar esta temática: la identidad de género no es lo mismo que la orientación sexual. Según Valeria Pavan, la identidad de género incumbe a nuestro ser en el mundo porque es algo propio. La orientación sexual, en cambio, acontece a partir de nuestro deseo respecto de terceras personas, afectiva y eróticamente. "La orientación sexual tiene que ver con el afuera; la identidad es algo propio, ligada a la pregunta quién soy, cómo me paro en el mundo. El gran obstáculo es el prejuicio ligado a representaciones tradicionales respecto del sexo y el género. Concluyen en una mirada binaria a partir de un dato biológico: el genital que porte ese niño o niña mientras lo están gestando. Manejamos una concepción muy biologicista".

Identidades flexibles

Claro que dejar que los niños y niñas transiten y expresen identidades flexibles no es una propuesta fácil y genera contradicciones incluso en los mismos padres. "Hacé pis sentada", le decían hasta hace poco Sebastián y Silvia a Guadalupe, hasta que se dieron cuenta de que la estaban obligando a comportarse como una nena repitiendo los esquemas de los que precisamente querían escapar. También está el caso de Martín, un nene trans de 5 años que hoy es Martín, pero mañana no saben porque se cambia el nombre todos los días y seguirá fluctuando hasta que elija uno definitivo. Tal vez entonces hagan el cambio de DNI, "que es un derecho y no una obligación", cuentan Martín y Florencia, sus papás, remisero y empleada doméstica, respectivamente. En un camino muy similar al de los otros, estos padres se informaron, se comprometieron, se volvieron prácticamente defensores de una causa: la de su hijo trans. De alguna manera, todos los padres que apoyan a sus hijos en este camino se vuelven militantes. Su voz es la de los chicos, que todavía no pueden hablar o no tienen las herramientas para hacerlo. Son los mismos padres los que, entre el amor y la actitud defensiva, asumen la responsabilidad de educarse, incorporar nuevos conceptos, explicar todas las veces que sea necesario, darles pelea al mundo y a un discurso heteronormativo que se expande como un pulpo por todos los frentes. "Yo decidí dejarme el pelo largo y ponerme aritos para que mi hijo vea que no hay un único modelo de masculinidad, que no hay una sola manera de ser varón", dice Martín padre, con su voz grave y sus casi dos metros de altura. Además, quiere que cuando su hijo llegue a la pubertad, él mismo pueda explicarle cómo usar toallitas femeninas.

Para Bárbara, el bloqueamiento hormonal de Mauro fue una opción desde el primer momento, para evitar en el futuro una masectomía. "A él le gusta estar en cuero desde que nació y así puede hacerlo. Es un tratamiento inocuo, cuando se deja de aplicar, las hormonas reaparecen. Se utiliza desde hace 30 años con niñas que tienen pubertad precoz. No tiene contraindicaciones. Es un trabajo con endocrinólogas y estudios que se hacen cada seis meses en el hospital Pedro de Elizalde", explica.

Para que estas nuevas identidades se respeten en todos los ámbitos, tanto en Infancias Libres como en Casa Trans aseguran que el trabajo en la escuela resulta fundamental. Al fin y al cabo, ahí es donde los chicos y las chicas pasan la mayor parte del día, de sus vidas. El problema es que al no haber, todavía, políticas públicas, la única opción que queda es apuntar a la buena voluntad de la institución y a planes personalizados de integración. "Antes esto era invisibilizado, pero hoy estos niños son cada vez más y eso es lo que intentamos trabajar con las escuelas para organizar estas situaciones en las instituciones -dice Valeria Pavan-. Yo en cada escuela tengo que armar un proyecto de acompañamiento que depende de lo que la escuela esté dispuesta a hacer". Su intervención más reciente fue en una escuela religiosa, donde hay dos niñas trans en el mismo grado. Valeria se juntó con todos los padres y escuchó con respeto a los que estaban enojados, los que tenían bronca ante lo diferente. Después les habló. E invitó a las familias de las niñas trans a contar lo que les estaba pasando en la casa. Cómo había sido el proceso y qué significó para ellos poder escuchar y validar a sus hijas. "Al final terminaron todos llorando abrazados. La verdad es que es más la gente que entiende que la que no, al menos en nuestra experiencia", dice Valeria. Con la ley de identidad de género de su lado, padres y especialistas coinciden en que el mayor límite lo encuentran hoy en la Educación Sexual Integral (ESI). "En los materiales, los cuerpos de los niños trans no están representados. En ese sentido es el cambio cultural que necesitamos que se empiece a organizar en todos lados, haya o no haya niños trans en esa institución", plantean.

Que va a llevar tiempo no hay dudas. Se trata de una apuesta titánica: escribir de otra manera las leyes de la cultura, el mandato social, el familiar. Aun así, hay brazos, discursos y personas que trabajan para que estos niños y niñas puedan tener una infancia como la de cualquiera. Y quizá, con el tiempo, los paradigmas y las representaciones que nos moldean sean otros. Más flexibles. Más tolerantes. Más humanxs.

Más información:

  • Según datos de la Secretaría de Infancias y Adolescencias Trans y sus Familias de la Federación Argentina GLBT, creada en 2016, en el lapso de dos años se acercaron 80 familias, entre las cuales hay niños y niñas trans de entre 2 y 5 años.
  • Son 35 los niños y niñas que hoy se nuclean en la asociación Infancias Libres, creada por Gabriela Mansilla, madre de Luana, hace menos de un año. "Los padres llegan a mí muy angustiados."
  • "Tenemos una encuesta que indica que la gran mayoría se descubrió trans en la primera infancia: el 88% antes de los 10 años y el 67% antes de los 5", detalla el doctor Adrián Helien, coordinador del Grupo de Atención a Personas Transgénero y autor del libro Cuerpxs equivocadxs.
  • "Muchas veces, los familiares que los tienen que proteger son los que los niegan, discriminan o ejercen violencia. Cuando hay un niñx trans, los que tienen que salir del closet son los padres."
  • Tanto en Infancias Libres como en Casa Trans aseguran que el trabajo en la escuela resulta fundamental.
  • Una diferencia clave a la hora de abordar esta temática: la identidad de género no es lo mismo que la orientación sexual.

VI Jornada de Sexología y Diversidad Sexual

El viernes 13 de octubre en la Fundación Sanatorio Güemes se llevó a cabo la VI Jornada de Sexología y Diversidad Sexual, organizada por Conciencia Humana en la Salud y GAPET, bajo la dirección del Dr. Adrián Helien y la Dra. Sandra Magirena.

Un año más con cupo completo de asistentes, provenientes de diferentes puntos del país y el exterior, renombrados profesionales de diversas áreas de la salud se dieron cita para intercambiar y abordar distintos aspectos de la sexología clínica y la diversidad sexual.

En esta edición estuvieron presentes el Lic. Federico Rinaldi (La sexualidad en la era de las redes sociales), la Prof. Silvina Peirano (Justicia erótica y alianzas de equidad: diversidad funcional- diversidad sexual), el Dr. Amado Bechara (Nuevas alternativas para la disfunción eréctil), la Dra. Sandra Vazquez- Lic. Florencia Maffeo- Dra. Daniela Fagioli (Interrupción legal vs. Interrupción voluntaria), la Lic. Claudia Teodori- Lic. Paola Cyment (Violencia de género: femicidio, violencia de género en comunidades migrantes en el conurbano bonaerense, noviazgos violentos) y el Dr. Adrián Helien y la Dra. Sandra Magirena (Erotismo y sexualidad más allá de los 60).

El panel de Experiencias clínicas estuvo a cargo de SaSa Testa y Zack Mascías (Sexualidades Disidentes. Más allá del Binario: asexuales, agénero, bigénero, gender queer, género fluido), Gabriela Mansilla y el Dr. Sebastián Muratore (Aportes del Grupo de familiares de niñxs y adolescentes transgénero), y el Equipo del GAPET (Cambios y aportes en salud transgénero: el modelo del GAPET en el Hospital Durand).

Por su parte, el  Grupo de Teatro Las AmAndAs, Mujeres aRtivistas, coordinado por Diana Fainstein (Psicóloga Social, Directora de Teatro Espontáneo), cerró la Jornada con una intervención artística.

El clima afectuoso que se generó durante la jornada acompañó un momento único de aprendizaje e intercambio de experiencias e ideas entre disertantes y asistentes.

Agradecemos profundamente a todxs lxs que se sumaron a la propuesta de construir una nueva sexología científica, humana y abierta a la diversidad.

¡Esperamos reencontrarnos en próximos eventos!












VI Jornada de Sexología y Diversidad Sexual

El 13 de octubre de 8 a 18 hs. en la Fundación Sanatorio Güemes (F.A. Figueroa 1240 C.A.B.A.) se llevará a cabo la VI Jornada de Sexología y Diversidad Sexual, organizada por Conciencia Humana en la Salud.

Un año más, bajo la dirección del Dr. Adrián Helien y la Dra. Sandra Magirena, se abre este espacio de intercambio único en donde se abordarán distintos aspectos de la sexología clínica y la diversidad sexual con exposiciones de gran interés académico.

Para más información: www.sexologiaydiversidad.com.ar