Slider[Style1]

Style2

Style3[OneLeft]

Style3[OneRight]

Style4

Por el Dr. Adrián Helien

Este problema sexual es uno de los más frecuentes en los varones de todas las edades.

Las distintas estadísticas nos hablan de una prevalencia de hasta el 40 % de la población masculina.
La eyaculación es expulsión de semen a través del pene. También es la culminación del proceso de excitación del hombre. Salvo excepciones va acompañada de un pico de sensaciones placenteras llamado orgasmo.
Orgasmo y eyaculación si bien son fenómenos separados, van juntos en la amplia mayoría de las veces.
Este proceso puede ser controlado razonablemente de manera voluntaria.
La eyaculación precoz es la falta de este control aceptable sobre la eyaculación.
Las causas de este problema son diversas y aun no se ha develado el origen concreto de la EP (Eyaculación Precoz).
Hay teorías que postulan causas biológicas, debidas a receptores a una sustancia del  sistema nervioso central llamada serotonina. Existiría una distinta conformación de estos receptores, a la serotonina que predispondrían a padecer EP. Esta es la base del tratamiento con psicofármacos para esta afección.
Otra teoría nos dice que las personas con EP no perciben el aviso pre eyaculatorio y por eso la eyaculación los sorprende sin ninguna posibilidad de control.
Otra posibilidad es que los varones con EP hayan tenido una dificultad en el aprendizaje y no hayan aprendido a controlar.
Otros factores que podrían contribuir son: debut sexual con algún tipo de dificultad, intento de revancha del hecho anterior y repetición del fracaso, excesiva preocupación por satisfacer a la compañera y problemas conyugales entre otros.
Sea cual fuere la causa, se establece un patrón de descarga eyaculatoria rápida y sin control.
La base de este problema complejo, la constituyen factores biológicos predisponentes, desconocimiento de la propia respuesta sexual, un mal aprendizaje y la ansiedad.
Hay que hacer una distinción entre la excitación que es un fenómeno placentero relajado, sin apuros y la ansiedad que está caracterizada por tensión, urgencia e imperiosidad. Las personas que tienen este problema piensan que están demasiado excitadas, desbordadas de estímulos, por lo que no pueden “aguantar”. En realidad lo que sucede, es que no pueden o no saben, en medio de la situación de ansiedad, percibir las señales que les envía el cuerpo para avisarles que van a eyacular.

La eyaculación precoz es totalmente tratable y son muy pocos los casos de origen orgánico.

Hay tres posibles tratamientos en la actualidad:
Uno es con la utilización de psicofármacos antidepresivos, a raíz de que estos prolongan el tiempo de penetración intra vaginal. Ninguno de estos fármacos está aceptado por la FDA (organismo de registro y control de medicamentos de EEUU) para la terapia de la EP. En la actualidad se lanzó al mercado europeo y próximamente se lanzará al argentino, una nueva medicación. La droga, aprobada por los entes de regulación de medicamentos de Europa para la EP se llama Dapoxetina.
El otro tratamiento posible apunta a realizar un aprendizaje del control voluntario, bajar la ansiedad antes y durante el coito, con el resultado de una relación sexual más placentera.
La otra posibilidad es combinar ambos tratamientos (medicamentoso y de aprendizaje) a fines de obtener mejores resultados.
Corresponde al especialista en colaboración con el paciente y mejor aun con la pareja, evaluar que tratamiento se adecua mejor a cada problemática

Algunos consejos para adquirir o mejorar el control eyaculatorio:

Lo primero que aconsejamos es suspender el círculo vicioso que lo lleva al fracaso.
No intente penetrar hasta que haya hecho lo siguiente:

1)    Bajar un cambio en el ritmo de vida:
Intente darle un ritmo más tranquilo a su vida: coma más lentamente, tómese más tiempo para usted por ejemplo: Dese un baño placentero y no urgido por el reloj, etc. El estrés no es una situación abstracta. Es algo muy concreto que afecta el cuerpo y la mente. Por supuesto no saltea la respuesta sexual. La afecta y por variados motivos, contribuye a dar síntomas como la eyaculación precoz.

2)    Aprendiendo a controlar:
Es necesario que la persona aprenda a sentir las sensaciones que le avisan que está por eyacular.
Es imprescindible que el hombre comience con ejercicios en los cuales estimule manualmente su pene hasta llegar a identificar estas sensaciones, en ese momento detiene la estimulación y deja que la excitación baje lo suficiente para que la sensación desaparezca. Luego retorna la estimulación nuevamente hasta llegar al punto de aviso y para otra vez. Esta maniobra se repite tres veces y a la cuarta la persona eyacula, pero esta vez queriendo hacerlo.
Este ejercicio primero se hace solo, luego se incorpora la estimulación de la compañera, siempre con la misma consigna identificar el momento del aviso, parar y arrancar nuevamente. Finalmente se repite la situación de reconocer la sensación pero esta vez en penetración. Se hacen algunas paradas que pueden ir acompañadas de cambios de posiciones coitales y finalmente el hombre eyacula queriendo hacerlo.
Todas estas maniobras pueden sonar muy técnicas y mecánicas y lo serán a menos que la pareja involucrada le dé su tónica de placer y por supuesto que a medida que la practiquen se va a ir haciendo más espontánea.
Esta forma de resolver el problema muchas veces da resultado, otras veces es necesario consultar a un profesional capacitado para resolver las dificultades que pueden aparecer en cada etapa del tratamiento.

Sobre Adrián Helien

Médico especialista en Psiquiatría y Sexóloga Clínica. Coordinador del Grupo de Atención a Personas Transexuales (GAPET), División Urología del Hospital Durand.
«
Siguiente
»
Anterior