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Por el Dr. Adrián Helien

La eyaculación es la culminación del proceso de excitación del hombre, que (salvo excepciones) va acompañada de un pico de sensaciones placenteras llamado orgasmo y de la expulsión de semen a través del pene.

Este proceso puede ser controlado razonablemente de manera voluntaria, y la eyaculación precoz es la falta de este control aceptable sobre dicho proceso.

Ahora bien, ¿qué se considera eyacular rápido?

Esa, es la gran pregunta que vengo oyendo en el consultorio, hecha por los pacientes aquejados por esta disfunción. En el pasado se intentó definir eyaculación precoz por el tiempo que transcurría hasta que el hombre eyaculaba. Se propuso un minuto, otros dijeron dos, tres, etc., contados desde la penetración. Además de lo incómodo que resultaría tener relaciones con un cronómetro en la cama, nadie podría afirmar con exactitud a partir de qué tiempo se consideraría rápido. También se intentó con el número de movimientos y resultó algo parecido, no funcionó. Nada más antierótico que contar los movimientos coitales. ¿Se lo imagina? Por otra parte: ¿A partir de que movimiento sería buen control de la eyaculación?

Masters y Johnson le dieron importancia a la relación de pareja. Definieron eyaculación precoz, si el hombre eyaculaba antes que su pareja alcance el orgasmo. Hoy sabemos que la mayoría de las mujeres (75% según Helen Kaplan) perfectamente normales, no alcanzan el orgasmo sólo con la penetración vaginal, independientemente de la duración de ésta. Estas mujeres, en todo sanas, lo alcanzan mediante estimulación clitorídea antes, durante o después del coito. Por lo tanto la afirmación anterior no tendría sentido.

Hoy la definición aceptada por la Asociación Americana de Psiquiatría y por la Organización Mundial de la Salud nos dice que”: La característica fundamental de la eyaculación precoz es que el hombre carece de control voluntario adecuado sobre la eyaculación, con el resultado de que llega al clímax involuntariamente antes de quererlo” (Helen Kaplan). Les personas con eyaculación precoz no aprendieron a ejercer este control y eyaculan rápida e involuntariamente al llegar a un alto nivel de excitación,
No pueden elegir, eyaculan quieran o no.

Las teorías sobre las causas son diversas: debut sexual con algún tipo de dificultad, intento de revancha del hecho anterior y repetición del fracaso, excesiva preocupación por satisfacer a la compañera, problemas conyugales. Sea cual fuere el motivo, se establece un patrón de descarga eyaculatoria rápida y sin control.

La base de este problema lo constituyen algunos falsos conceptos con respecto a la interpretación de la respuesta sexual del hombre, un mal aprendizaje y la ansiedad.

Hay que hacer una distinción entre la excitación que es un fenómeno placentero relajado, sin apuros y la ansiedad que está caracterizada por el nerviosismo, la urgencia y la imperiosidad de descarga eyaculatoria. Las personas que viven esta situación piensan que están demasiado excitadas, desbordadas de estímulos por lo que no pueden “aguantar”. En realidad lo que sucede, es que no pueden percibir las señales que les envía su cuerpo para avisarles que van a eyacular.

La eyaculación precoz es totalmente tratable y son muy pocos los casos de origen orgánico. Existen buenos libros de autoayuda y una consulta con un especialista es lo más indicado. Dentro de las terapias sexuales es la de mejor pronóstico, siempre y cuando la consulta sea con actitud de cambio y colaboración de la pareja.

El tratamiento apunta a realizar un aprendizaje del control voluntario, bajar la ansiedad antes y durante el coito con el resultado de una relación sexual más placentera.

Sobre Adrián Helien

Médico especialista en Psiquiatría y Sexóloga Clínica. Coordinador del Grupo de Atención a Personas Transexuales (GAPET), División Urología del Hospital Durand.
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