Slider[Style1]

Style2

Style3[OneLeft]

Style3[OneRight]

Style4

Por el Dr. Adrián Helien
Publicada en La Nación el 18 de septiembre de 2011


La transexualidad es un tema complejo que abarca aspectos médicos psicológicos, jurídicos y de derechos humanos. Pocos temas relacionados con la salud provocan tanta confusión y controversias.

Hay transexuales en todas las clases sociales, distintos niveles culturales y económicos. En todos los países y de todas las religiones. No son casos aislados y la demanda de atención sanitaria se ha incrementado enormemente en los países occidentales.

Para comprender un poco más, tendríamos que comenzar por el principio. Existe una división de los géneros en varones y mujeres. Los mundos del rosa y el celeste, construidos arbitrariamente, dejan afuera a algunas personas. Los que no entran en estas categorías pagan un precio demasiado alto: la discriminación, la exclusión y vivir su identidad como un problema a lo largo de toda la vida. No se puede huir de uno mismo.

Habría que preguntarse quién define la identidad. ¿Quién es el dueño de este sentimiento que sólo percibe en lo profundo de su ser, cada uno de nosotros? ¿La ley, la medicina o las personas?

Hasta hoy no sabemos cómo se conforma ninguna identidad (varones, mujeres, travestis, transexuales transgéneros). Sólo hay hipótesis sin evidencia aceptada universalmente por la ciencia actual, que nos hablan de la interacción de una matriz biológica y el medio en el que se desarrolla.

Sabemos que la identidad de género no es una elección, ni un capricho. Es un descubrimiento.

Los transexuales sin tener afectado su juicio de realidad perciben en su mente/cerebro que nacieron en un cuerpo equivocado. A este sentimiento lo llamamos disforia de género. Vivir esta situación afecta su calidad de vida, en la mayoría de los casos, desde su infancia o pubertad. La sociedad muchas veces no ve el sufrimiento que implica estar fuera de la normatividad. Las personas afectadas, lo sienten todo el tiempo.

¿Qué hacer desde el sistema de salud? Corresponde que una vez confirmada la situación, un equipo interdisciplinario especializado acompañe el proceso de reasignación genérica. Cambiamos el cuerpo a lo que la persona siente, y considera su sexo verdadero. No se puede hablar entonces de cambio de sexo. Hay que aclarar que, según las concepciones más actuales, la persona transexual lo es antes y aun sin operarse los genitales, ya que no todos llegan a hacerlo. Existen diversos motivos para ello, como por ejemplo el resultado esperado de la intervención, respecto a la funcionalidad de sus nuevos genitales en los transexuales varones (de mujer a varón.)

Hasta hoy en medicina utilizamos criterios biológicos: el sexo genético y los genitales para definir a las personas. Quizás haya llegado el momento de incluir la identidad y el rol genéricos, que son tan sólidos y dominantes (o más) que los anteriores. Nos equivocaríamos menos y ayudaríamos a muchas personas que no se identifican con las categorías clásicas normativas de varón/mujer.

Hoy en la Argentina existe una prohibición para hacer las cirugías de reasignación de género. Hay que recurrir a la Justicia para que las autorice y, a la vez, solicitar cambio de género en el documento.

Una nueva ley de identidad de género es necesaria para que las personas recuperen el derecho inalienable a decidir sobre sus vidas, su género y su cuerpo de manera responsable. Estaríamos contribuyendo a la integración de todos los ciudadanos sin distinción de identidad y mejorando su salud y calidad de vida.

Sobre Adrián Helien

Médico especialista en Psiquiatría y Sexóloga Clínica. Coordinador del Grupo de Atención a Personas Transexuales (GAPET), División Urología del Hospital Durand.
«
Siguiente
»
Anterior