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Valore hasta qué punto las siguientes afirmaciones son aplicables a su vida, en una escala del 1 al 9, donde el 1 = en absoluto aplicable, el 5 = moderadamente aplicable y el 9 = se adapta en su totalidad.


Valore y sume el primer grupo de afirmaciones
A
No pienso en el sexo muy a menudo.
El sexo por lo general no me resulta muy satisfactorio.
Nunca inicio las relaciones sexuales.
Con frecuencia rechazo las aproximaciones de mi pareja para hacer el amor.
Incluso cuando mi pareja se muestra romántico/a, me resulta difícil estar de humor para el sexo.
En general me siento carente de atractivo y no deseable.
Nunca me masturbo.
Cuando estoy haciendo el amor, habitualmente me siento distraído/a y distante.
No soy una persona muy apasionada.
El impulso sexual de mi pareja es muchísimo más fuerte que el mío.
Valore y sume el segundo grupo de afirmaciones
Estaría perfectamente contento/a con dejar el sexo de nuestra relación si ello no iba a causar problemas.
Nunca tengo fantasías sexuales.
Los desacuerdos por la frecuencia de las relaciones sexuales son corrientes en nuestra relación y a menudo llevan a discusiones o sentimientos heridos.
No es infrecuente que yo invente excusas (por ejemplo, “no me siento bien”), para evitar tener relaciones sexuales.
A veces, durante la noche, finjo dormir para que mi pareja no intente hacerme el amor.
Multiplique el resultado B x 2 = ........
Sume ahora el Sume ahora el valor total del grupo A A + ........
Resultado final = ........


He aquí cómo interpretar los resultados:
Una puntuación total por debajo de 90 indica que es improbable que sufra una inhibición del deseo sexual. Una que se encuentre entre 90 y 120 aumenta la posibilidad de que tal inhibición pueda estar presente, pero no puede determinarse con claridad a partir de sus reacciones.

Una puntuación total entre 121 y 140 sugiere que está sufriendo una inhibición del deseo sexual, pero esto no constituye un diagnóstico. Las cifras que superan 140 indican que padece tal inhibición, aunque un diagnóstico definitivo no puede establecerse a través de un cuestionario.

En el caso de las personas cuya puntuación se encuentre entre las últimas dos categorías (121 o más), y cuya falta de interés en el sexo sea en lo más mínimo problemática, le instamos a que consulte con un terapeuta sexual o consejero matrimonial titulado.